¿Sabías que existe un tipo de trastorno en el que la persona se arranca el pelo? Este tipo de conducta se llama Tricotilomanía.

La Tricotilomanía la podemos considerar (según el DSM-5, Manual Estadístico de Trastornos Mentales) dentro de los Trastornos Obsesivos-Compulsivos. Se trataría de un trastorno que consiste en arrancarse compulsivamente el pelo (independientemente de la parte del cuerpo de la que procesa) que produce en la persona que lo realiza un sentimiento de alivio o agradabilidad, hasta el punto de provocarse pequeñas calvas o zonas despobladas. Este hecho produce fuerte malestar en la persona que realiza la acción, pues se produce una desfiguración de la imagen o un aumento significativo de la ansiedad o el estrés.

La conducta de arrancarse el pelo no suele darse en presencia de otras personas y no es raro que el individuo que padece el problema suela negarlo. Además, se suelen producir conductas de evitación ante eventos o situaciones sociales.

La Tricotilomanía suele estar asociada en muchos casos a comportamientos como rascarse, morderse las uñas o hacerse excoriaciones. En ocasiones suele darse con la tricofagia (ingesta de pelo), y puede llegar a provocar anemia, náuseas, dolor u obstrucción abdominal, y vómitos, entre otros.

Este tipo de manía no parece producir dolor durante el arrancamiento del pelo pero puede provocar prurito en las zonas afectadas.

Aunque el arrancamiento del pelo se da en diferentes partes del cuerpo como las cejas, pestañas, barba o vello púbico, el lugar donde más frecuente se arranca es en la cabeza o cuero cabelludo. Esta acción suele darse normalmente en una zona en concreto y poco a poco se va extendiendo hasta arrancarse pelo en diferentes zonas. Esta conducta suele darse generalmente arrancando el pelo uno a uno, aunque hay individuos que pueden arrancarse manojos.

La prevalencia de la tricotilomanía, suele ser mayor en mujeres que en hombres. Aproximadamente un 3,4% frente a un 1,5% respectivamente. Posiblemente estos datos también puedan deberse a que en la práctica clínica suele atenderse más a mujeres que a hombres, debido a que la calvicie en ellos está mucho más aceptada socialmente.

La tricotilomanía suele darse con mayor frecuencia en sujetos con TOC (trastorno obsesivo-compulsivo) y en sus familiares de primer grado, que en la población general.

Esta manía suele iniciarse a cualquier edad, desde la niñez hasta la vida adulta, aunque es más probable y con un mejor pronóstico que se de en la infancia o adolescencia.

Cuando se da en un comienzo temprano, la edad media está alrededor de los 8 o 9 años. En ocasiones el niño realiza la acción de forma automática, sin consciencia de lo que está haciendo mientras realiza otra actividad. En otras ocasiones, se realiza de forma consciente, concentrado en la acción de arrancarse el pelo. Esta última forma es la que mejor se adapta al diagnóstico de tricotilomanía. Es posible y además habitual, que se realicen ambos tipos de acciones (automáticas y conscientes).

Cuando se presenta durante la infancia, el individuo suele arrancarse sus propios pelos, los de un hermano, amigo o incluso los de su muñeco.


Respecto al curso del trastorno de tricotilomanía, hay individuos que pueden presentar síntomas de forma continua durante años, y en otros pueden aparecer o desaparecer durante semanas, meses o incluso años.

¿Por qué se produce esta conducta?

Las causas son múltiples. Se entiende como un trastorno en el que media el estrés como desencadenante y actúa sobre un sustrato biológico alterado. Hay personas que realizan la acción de arrancarse el pelo como medio del control de las emociones e impulsos (estrés, ansiedad, tensión, aburrimiento…) En otras personas, ocurre exactamente lo contrario, realizando la acción asociada a un malestar y probando en esa misma acción una sensación agradable.

Otras explicaciones psicosociales, encuentran en los antecedentes la desaparición de algún miembro familiar, la separación de los padres, el nacimiento de un hermano, y entre un 65-70% de los casos se encuentran cuadros depresivos más o menos graves.

El consumo de sustancias también puede potenciar este tipo de conductas.

Cabe señalar algunas características familiares que propician la aparición de la conducta de arrancamiento del cabello, como puede ser: madre hostil, agresiva, intolerante y competitiva, mientras se encuentra ausente o inhibida la figura paterna. En ocasiones se produce también miedo a la separación de los padres, o relaciones entre madre/padre-hijo con cierta ambivalencia y/u hostilidad.

Según el DSM-5, la Tricotilomanía está considerada como un Trastorno Obsesivo-Compulsivo. Sus criterios de diagnóstico son los siguientes:

  1. Arrancamiento recurrente de cabello que da lugar a una pérdida perceptible del mismo.
  2. Existencia de una incapacidad para resistirse al impulso.
  3. Sensación creciente de tensión antes de arrancarse el pelo o cuando se intenta inhibir este comportamiento.
  4. Sensación agradable de gratificación, placer o satisfacción durante el acto de arrancarse el pelo.
  5. Malestar clínicamente significativo que le impide a la persona desempeñarse normalmente en el área social, laboral o cualquier otra actividad del individuo.

Otro tipo de síntomas que pueden aparecer son: la apariencia desigual del cabello, parches descubiertos, halar, tirar o retorcerse el cabello, negación de la acción de arrancarse el cabello…

Complicaciones más allá del trastorno psicológico.

Más allá del trastorno psicológico que produce en la persona como puede ser la sensación de culpa o vergüenza, angustia, miedo, autoconcepto o autoestima baja, la tricotilomanía puede llegar a ocasionar áreas de alopecia, disminución o pérdida de densidad del cabello, incluso la alopecia total.

Fenomenológicamente, podríamos decir que a tricotilomanía está más cercana a la compulsión– ya que se produce alivio de tensión al arrancarse el pelo- que al impulso, que aportaría más placer que alivio de tensión. Aun así, existen estudios que ponen en duda estos hechos demostrando una frecuente concurrencia de conductas impulsivas y compulsivas, lo que provocaría un peor pronóstico del trastorno.

Desde el punto de vista dermatológico se considera una alopecia traumática.

El diagnóstico de tricotilomanía suele realizarse desde el área de dermatología, mediante anamnesis, exploración médica y tricoscopia (técnica de diagnóstico por imagen). Posteriormente, es el dermatólogo quien recomienda la derivación al psicólogo y/o psiquiatra para su valoración. La mejor forma de manejar dicho trastorno, es de una intervención multidisciplinar Dermatólogo-Psicólogo/Psiquiatra.

Tratamiento de Tricotilomanía

Es completamente normal combinar el tratamiento farmacológico con el terapéutico.

Los medicamentos más utilizados para el tratamiento en tricotilomanía son los antidepresivos (tricíclicos o inhibidores de recaptación de serotonina) Naltrexona y neurolépticos como el Pimozide. La Nacetilcisteina ha demostrado su efectividad en varios pacientes.

Dentro de los tratamientos conductuales, el de mayor eficacia es la terapia cognitivo-conductual. En concreto la reversión del hábito ha demostrado su eficacia. Este tratamiento consiste en establecer una conducta incompatible con tirarse del pelo, de forma que cuando se sea consciente de lo que se está haciendo, se haga esa conducta para evitar el tirón de pelo.

En la actualidad, se ha introducido un protocolo de tratamiento que añade a la reversión del hábito la terapia de aceptación y compromiso.

Para casos más graves o extremos de tricotilomanía, además de la psicoterapia, otro tipo de ayuda muy eficaz en la intervención puede ser la figura de un psicólogo o acompañante terapéutico. Este tipo de modalidad terapéutica se realiza tanto “en el entorno” como “con el entorno” de la persona, siendo el vínculo cotidiano o relación terapéutica un factor de especial relevancia en el tratamiento.

Equipo MentalMadrid

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