El desarrollo de la personalidad es un fenómeno amplio, complejo y con gran controversia dentro de la psicología. Desde MentalMadrid, y tratando de simplificarlo, entendemos que el desarrollo de la personalidad es el proceso en el que cada individuo define cómo debe ser su estructura de comportamiento ante diferentes situaciones, con diferentes tipos de relaciones y bajo diferentes estados emocionales.

Así, se irán construyendo unos patrones estables de funcionamiento de la persona en la relación con su contexto, que son los rasgos de personalidad. Estos rasgos, ampliamente estudiados a lo largo de la historia, son dimensionales, es decir, forman parte de un continuo en el que la persona se puede mover, presentándolo en mayor o menor medida. Por ejemplo, el rasgo de personalidad “introversión” se mueve en un continuo en el que en uno de los polos hay una ausencia total y, en el otro, una presencia total. Entre ellos, hay una escala llena de matices en los que la persona se puede mover y en la que influyen otras muchas variables (estado emocional, persona con la que me relaciono…).

¿Qué es la personalidad histriónica?

El aspecto central de la personalidad histriónica es la teatralidad, la dramatización. Las personas que presentan estos rasgos, normalmente muestran comportamientos exagerados y utilizan la seducción y el victimismo para captar la atención de las personas y así cubrir sus necesidades y deseos. Son personas que suelen estar muy preocupados por su imagen, ya que la aprobación de los demás se convierte en algo vital para su bienestar psicológico. Esto hace también que se aferren a las relaciones personales, que se muestren susceptibles y que su estado de ánimo fluctúe con tremenda facilidad, formando parte de una noria emocional.

Estos rasgos pueden tener diferente intensidad, pudiendo llegar a ser muy interferentes en la vida de la persona y ocasionando gran malestar tanto a quien los presenta como a quienes le rodean. Asimismo, puede camuflar otro tipo de problemas o dificultades en las personas que lo presentan como problemas de ansiedad, baja autoestima o experiencias traumáticas del pasado.

¿Cómo se forma la personalidad histriónica?

El origen de los rasgos histriónicos de la personalidad se desconoce. Sin embargo, hay algunos factores que se consideran influyentes en el desarrollo de este rasgo de personalidad.

Para poder entender cómo se forma cualquier rasgo de la personalidad, tal y como nosotros lo entendemos, hace falta que miremos a la infancia de la persona y a los vínculos más primarios y significativos que ésta tuvo: los lazos emocionales con las figuras de apego, normalmente los progenitores (aunque no necesariamente).

La función principal de este vínculo afectivo es la de salvaguardar el equilibrio general de la persona, el adecuado desarrollo de la identidad y la autoestima y proporcionar las herramientas necesarias para hacer frente a las adversidades de la vida. Cuando todo esto está preservado y se han cumplido unas características de parentalidad lo suficientemente buenas, se dice que el vínculo de apego es seguro. Cuando eso no se da, se pueden ir generando en el niño ciertas carencias o dificultades que le repercutirán en su vida posterior.

Centrándonos en la personalidad histriónica, este rasgo se ha relacionado con unas figuras de apego poco presentes y atentas. Tiene sentido pensar que, un niño, ante la ausencia de respuesta por parte de sus progenitores ante una llamada de ayuda, tuviera que intensificar su respuesta para hacerse visible. Es decir, si un bebé llora porque tiene hambre y no hay nadie que venga, o viene pero cubre otra necesidad (le tapa con un abrigo o le pone a dormir), el niño continuará llorando e incluso lo hará con más fuerza hasta que quien tiene que proveerle de comida entienda el mensaje.

Cuanto menos sensibles a detectar la necesidad del niño hayan sido los padres, más presentes estarán los rasgos histriónicos en la personalidad de ese niño, los cuales comenzarán a hacerse visibles a partir de la adolescencia.

Asimismo, estos rasgos se han relacionado con abusos en la infancia o con una relación con unos progenitores donde la necesidad ha sido expresada desde la manipulación y el chantaje. Así, estos niños aprenden por imitación a relacionarse desde la teatralidad.

¿Cómo relacionarse con una persona con rasgos histriónicos?

Convivir con una persona con rasgos histriónicos puede llegar a ser complicado. Por eso es conveniente establecer unas pautas y límites claros para que su comportamiento no acabe perjudicando al bienestar de las personas que le rodean.

En primer lugar, es recomendable conocer el funcionamiento de este rasgo de la personalidad, para poder empatizar con la persona y aceptar que forma parte de su realidad y de la historia que ha vivido. Eso ayudará a que no nos frustremos intentando cambiar algo que es de la persona solo porque a nosotros “nos moleste”. No olvidemos que es la forma por la que ha aprendido a expresarse.

Sin embargo, si queremos hacer algo por ayudar a la persona, es importante que no nos dejemos embaucar en su discurso victimista y manipulador. Tratarle con condescendencia solo aumentará su sensación de indefensión y de baja autoestima. Por ello, habrá que establecer unos límites cuando su comportamiento nos esté dañando o sea inadecuado. Al sobreprotegerle por miedo a una reacción intensa no estaremos haciéndole ningún favor, ni a la persona ni a nosotros mismos.

En cualquier caso, el tratamiento de elección para la persona con rasgos histriónicos es, sin duda, la psicoterapia. Solo responsabilizándose de su propio proceso personal podrá sanar la herida que hay detrás de esa teatralidad y podrá modificar aquello que le interfiera en su propia vida.

Equipo MentalMadrid

MentalMadrid

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