Puede que hayas oído hablar en los últimos tiempos del concepto de autocompasión. Si no has profundizado sobre este tema, a lo mejor asocias la compasión a un concepto propio de la religión o a una especie de condescendencia en donde hay un ser superior que siente pena hacia otro que considera por debajo. Nada más lejos de lo que se pretende tratar en este artículo.

Para poder entender a qué nos referimos cuando hablamos de autocompasión, es conveniente aclarar unos conceptos previos, para los que utilizamos frases de diferentes expertos. Estos son:

  • Compasión: “Profunda conciencia del sufrimiento de uno mismo y del de otros seres vivientes, junto con el deseo y el esfuerzo de aliviarlo”. Paul Gilbert.
  • Bondad amorosa: “el deseo de que todos los seres sintientes sean felices”. Dalai Lama
  • Mindfulness: “conciencia del momento presente con aceptación”. Chris Germer.
  • Autocompasión: “Cuando sufrimos, cuidar de nosotros mismos como nos gustaría cuidar a alguien que de verdad amamos. La autocompasión incluye: bondad hacia uno mismo, un sentido de humanidad compartida y mindfulness.” Kristin Neff.

En resumidas cuentas, la autocompasión consiste en tomar conciencia de la experiencia que estamos viviendo, aceptarla como parte de nuestra existencia (por mucho dolor que nos genere) e intentar aliviarla con gestos de amor hacia uno mismo, de la misma manera que haríamos con un ser querido.

¿Cuáles son los beneficios de practicar la autocompasión?

Si no estamos habituados a prestarnos atención, normalmente nuestro diálogo interno es algo que pasa desapercibido. Sin embargo, si nos paramos a escucharlo, probablemente encontremos que somos unos verdaderos expertos en criticarnos y en tratarnos de una dura manera, siendo nuestros propios generadores de ansiedad e inseguridad. Con este diálogo dudamos, nos castigamos, nos consideramos incapaces de conseguir nuestras metas y nos auto saboteamos de una manera inconsciente.

La autocompasión se plantea como una alternativa a la autocrítica, como una vía de autocuidado en la que nos calmamos, dejamos de exigirnos y nos motivamos para acercarnos a la consecución de nuestras metas, en un camino libre de sufrimiento.

Presta atención al siguiente vídeo para entender mejor aún este concepto:

Etapas y resistencias

Cuando uno decide iniciarse en la práctica de la autocompasión y empieza a tratar sus emociones y dificultades con amor, puede aparecer un malestar que resulta desconcertante. Cuando prestamos atención y ponemos conciencia en nuestro mundo interior y nos ofrecemos compasión para aliviar nuestro malestar, puede que afloren emociones del pasado o todo el dolor que nunca atendimos y cuidamos, llegándonos a hacer sentir un dolor intensificado. Si esto pasa, nos recordaremos que es normal. Es importante reconocerlo para graduar la manera en la que nos acercamos a estas prácticas y poder ir ajustándonos a darnos lo que necesitamos.

En relación con esto que acabamos de comentar, recomendamos tener presente que en la práctica de la autocompasión, así como en otras muchas facetas de la vida, existen tres etapas que son cíclicas y que se van alternando hasta llegar a instaurarse la tercera de ellas. Estas son las siguientes:

  1. Esfuerzo. Poner todas las energías en intentar encontrarnos mejor a través de la práctica de la autocompasión.
  2. Desilusión. Aparecen las resistencias que comentamos anteriormente, el malestar se amplifica y tenemos deseos de abandonar.
  3. Aceptación. Aceptamos el cambio.

¿Cómo puedo potenciar la autocompasión?

El primer paso para poder potenciar la autocompasión será tomar conciencia de cómo es la forma que tengo de relacionarme conmigo mismo, cuál es mi diálogo interno, cuáles son mis emociones predominantes, de qué manera me relaciono con ellas… La vía para conseguirlo puede variar: meditación, yoga, ejercicios de visualización, de mindfulness, la escritura o cualquier otra actividad que tenga como objetivo el encuentro con uno mismo y la posibilidad de darle un espacio de escucha al mundo interior de cada uno.

Después, el objetivo de la autocompasión es desarrollar una relación más amable con uno mismo, a través del diálogo interno y de las acciones de autocuidado. A continuación te proponemos un pequeño ejercicio de introducción a la practica de la autocompasión:

“Date unos minutos para desconectar del mundo exterior y concéntrate en tu respiración. Imagina que un ser al que quieres mucho está pasando por un momento de dificultad. Trae a tu mente los mensajes que le dices, con qué tono te diriges a él/ella, cómo intentas aliviar su malestar. Ahora conecta con un momento en el que tú hayas pasado por una dificultad e intenta identificar de qué manera te hablas, qué cosas te dices, con qué tono te diriges hacia ti. Si hay mucha diferencia entre estas dos formas de relacionarte, piensa si crees que hay algo de lo que le dices a tu ser querido que te pudieras intentar decir a ti mismo para acompañarte en tu dificultad”.

Existen, en diferentes centros, programas dedicados al entrenamiento de esta habilidad mediante la meditación. Además, a través de un proceso de psicoterapia puedes trabajar por establecer una relación de autocuidado contigo mismo. No dudes en contactar con nosotros si necesitas ayuda en este proceso.

Equipo MentalMadrid

MentalMadrid

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies