En estas fechas en las que la mayoría de las personas han disfrutado de sus merecidas vacaciones y ya va tocando vuelta a la rutina. Entre estas personas encontramos un porcentaje de las mismas que sienten depresión postvacacional, ese malestar ante la reincorporación al trabajo, estudios, o vida normal.
En muchas ocasiones se trata de un leve malestar, pero en algunos casos las personas presentan síntomas de mayor importancia que pueden representar el síndrome de la depresión postvacacional.
¿Sabemos realmente en qué consiste el síndrome de depresión postvacacional?
El síndrome de la depresión postvacacional es un conjunto de síntomas que se manifiestan cuando nos incorporamos a nuestras obligaciones, ya sean laborales, familiares o de estudio, tras un periodo de vacaciones. Es importante dejar claro que no se puede considerar como una enfermedad sino como un proceso adaptativo a la vida laboral después de las vacaciones que, para algunas personas, puede resultar difícil.
¿Qué síntomas se manifiestan en el síndrome de depresión postvacacional?
Lo que caracteriza principalmente al síndrome de depresión postvacacional es la sensación que tiene la persona de falta de energía o de motivación y la presencia de tristeza.
Los síntomas que con mayor frecuencia se presentan son la apatía (no le apetece hacer nada), el cansancio, la falta de energía y de concentración para realizar las tareas, e incluso puede aparecer dolor de cabeza, ansiedad o malestar general.
¿Qué personas son más propensas a sufrir este síndrome?
Parece ser que las personas con mayores probabilidades de sufrir el síndrome de depresión postvacacional son:
- Aquellas que tienen una menor tolerancia a la frustración.
- Quienes disfrutan de vacaciones más largas.
- Aquellas que trabajan en un entorno desagradable, que no se ilusionan por su trabajo y que lidian con un mal jefe, ya sea porque no les valora o porque le consideran incompetente.
8 consejos para evitar la depresión postvacacional
Lo mejor que podemos hacer para abordar esta problemática es prevenir que se presenten dichos síntomas. Para ello os dejamos algunos trucos fáciles de aplicar y de gran utilidad:
Divide los días de vacaciones.
Como es más probable sufrir este síndrome cuando las personas tienen periodos vacacionales más largos, lo ideal es dividirlos a lo largo del verano para hacer la vuelta al trabajo menos abrupta.
Vuelve de vacaciones unos días antes de la reincorporación al trabajo.
Esto ayuda a adaptarse de forma más paulatina a la rutina habitual.
Levántate temprano unos días antes de reincorporarte.
De esta manera será más fácil la vuelta al día a día, adaptándote de nuevo a los horarios habituales.
Pon el despertador cinco o diez minutos antes.
Sobre todo los primeros días de readaptación. El salir antes de la cama ayuda a tener más tiempo para prepararte e ir al trabajo, evitando así prisas y estrés.
No te cargues de trabajo el primer día.
Para hacer más llevadera la vuelta al trabajo es mejor hacerla de forma paulatina, poco a poco, de este modo el cambio será más agradable.
Mira el lado positivo.
Evita pensar que el trabajo es una carga, enfócalo desde otra perspectiva para que el fin de las vacaciones resulte más sencillo. A lo largo del día también nos pasan cosas buenas. Unas palabras amables, unas risas a la hora del café, una llamada telefónica de alguien que se preocupa por nosotros… Agradecer esos pequeños detalles nos conecta con nuestra parte más humana y nos ayuda a tomar conciencia de todo lo bueno que nos rodea.
No dejes de dedicar una sonrisa o un simple “gracias” a esas personas que hacen del mundo un lugar mejor.
Realiza actividades saludables.
Como ya hemos comentado en anteriores post, hacer deporte y llevar una buena alimentación influye en nuestro estado de ánimo. Por este motivo, es algo que debemos tener en cuenta sobre todo los primeros días de regreso.
Respeta las horas de sueño.
Aunque en tus vacaciones hayas podido trasnochar y dormir de más o de menos, es importante que regularices tu ritmo circadiano (sueño-vigilia) tras tu vuelta al trabajo.
Evita las siestas, al menos los primeros días, e intenta dormir ocho horas de sueño reparador por la noche.
Con estos sencillos trucos evitarás o disminuirás el malestar que produce la vuelta a la rutina y la despedida de las vacaciones, ¡sabiendo que siempre vuelven!
Equipo MentalMadrid







