La zona de confort es un concepto ampliamente utilizado en la psicología popular, en los libros de autoayuda y en ambientes propios del crecimiento personal. Ahora bien, ¿sabemos a qué nos referimos cuando hablamos de ello?

¿Qué es la zona de confort?

Podríamos definir la zona de confort como un espacio de aparente seguridad. La zona de confort es un espacio psicológico en el que solemos entrar cuando estamos asustados o sentimos inseguridad. Entendemos el espacio psicológico como el conjunto de rutinas que realizamos cuando necesitamos sentirnos seguros. Estas rutinas pueden ser rodearnos de personas con las que nos sentimos a gusto, realizar actividades que sabemos que se nos dan bien, permanecer en entornos que sabemos que dominamos…

Esto, en un primer momento, nos produce cierto placer y nos hace recuperar una sensación de aparente calma. Sin embargo, a la larga, puede frenarnos en nuestro crecimiento personal. Esto se da, por ejemplo, cuando permanecemos en un trabajo que no nos satisface o en el que no nos sentimos valorados, cuando no enfrentamos un conflicto con una persona por temor a la reacción, cuando continuamos con una pareja con la que no nos sentimos felices… Puede que sepamos que esa situación nos genera cierta incomodidad, pero quedarnos en la zona de confort nos hace no dar pasos para favorecer que la situación pueda ser diferente.

¿Cuáles son los beneficios de salir de la zona de confort?

Salir de la zona de confort da miedo, y es justo ese miedo el que nos paraliza y nos lleva a permanecer en donde, aunque insatisfechos, por lo menos nos sentimos seguros. Cuando permanecemos en la zona de confort, parece que la insatisfacción de vivir una vida que no queremos no es un motor suficientemente potente como para vencer la barrera del miedo. Por esto, te contamos algunos de los beneficios que encontrarás si te atreves a salir de esta zona:

  1. Conocerás tus propios límites. Te sorprenderás a ti mismo en situaciones en las que no habías estado antes y descubrirás aspectos que antes eran desconocidos para ti. Conocerás tus miedos, tus dificultades, pero también tus habilidades y herramientas para hacerles frente.
  2. Mejorará tu flexibilidad. Mirar las cosas desde otra perspectiva te ayudará a estar más abierto a otros puntos de vista y a tener menos rigidez ante el cómo se supone que se deben hacer las cosas.
  3. Mejorarás la confianza en ti mismo. Cuando descubres que solo te faltaba tomar la decisión y emprender el camino, te das cuenta de que los miedos que te limitaban no eran reales y es entonces cuando pasas a la acción. Esto te hará encontrarte con tus propias capacidades y te sentirás más seguro.
  4. Mejorará tu creatividad. Al salir de la rutina y de la zona de confort, obligas a tu cerebro a crear soluciones nuevas para situaciones nuevas. Es entonces cuando la inteligencia y la creatividad entran en juego.
  5. Tus relaciones con los demás mejorarán al mejorar la relación contigo mismo. Al sentirte más capaz, serás más independiente y favorecerá que puedas ver en los otros su potencialidad y sus cualidades.
  6. Todo ello, te hará vivir más conectado con el presente y ayudará a que puedas disfrutar más de las actividades que hagas, ya que serán estimulantes para ti.

¿Cómo salir de la zona de confort?

Si has identificado que estás atrapado en la zona de confort, que hay algún aspecto de tu vida que no te satisface pero que tu miedo es tan grande que te está paralizando para poder salir de ella, a continuación, comentamos algunos aspectos que podrían serte de utilidad.

En primer lugar, será importante conocer los límites personales. Es decir, reconocer los miedos, las capacidades y las dificultades de cada uno. No se trata de exigirnos ser perfectos, porque no lo somos, sino de identificar qué queremos obtener en nuestra vida y tratar de ir a por ello. Aunque creamos que no, cada pequeño gesto puede ser significativo en el camino que nos acerca a la meta.

Por otro lado, puede ser de ayuda buscar a alguien que nos acompañe en este camino. Salir de la zona de confort por uno mismo, a veces, puede ser una tarea complicada. Por eso, buscarse un aliado que anime y acompañe puede ser una buena alternativa. Este puede ser un amigo, un terapeuta o alguien que alimente las ganas de llegar más lejos de donde estás hoy, que te instale en la confianza y en la fuerza para empezar el recorrido.

Además, es importante tener en cuenta que al salir de la zona de confort nos vamos a encontrar con cosas que puede que no sean como esperamos. En la zona de la que salimos, puede que tuviéramos la sensación de que las cosas estaban bajo control. Sin embargo, al salir de ella, nos encontramos con que la gran mayoría se escapa de nuestro control. Aceptar que no podemos hacer nada para alterarlas nos dará tranquilidad y nos ayudará a adaptarnos.

Equipo MentalMadrid

MentalMadrid

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