La mayoría de las personas hemos sido sometidas a alguna intervención quirúrgica a lo largo de nuestra vida, o hemos visto pasar por el quirófano a algún conocido. Las operaciones quirúrgicas son sucesos estresantes que pueden generar una ansiedad elevada.
¿Cómo podemos controlar esa ansiedad?
Hay una serie de claves que nos ayudan a disminuirla:
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La información sobre el procedimiento.
Recibir información sobre el procedimiento al que vamos a ser sometidos, nos da mayor sensación de control, lo que contribuye a que disminuya nuestra ansiedad.
Diversos estudios han demostrado que, cuando se nos informa sobre la operación y se nos entrena en ejercicios de respiración, necesitamos menos analgésicos y salimos antes del hospital.
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El estilo de afrontamiento.
La ansiedad disminuye si recibimos información acorde a nuestro estilo de afrontamiento: los investigadores han hallado que la clave para sentir menos dolor es dar información a las personas que la solicitan, y no dársela a aquellas que la evitan. Es decir, al adaptarnos al estilo de afrontamiento del paciente, conseguimos en él que disminuya su ansiedad y con ello la sensación subjetiva de dolor.
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Niveles de ansiedad previos.
Los estudios científicos demuestran que si la persona está tranquila y le proporcionamos información sobre la operación, esto es beneficioso. Por otro lado, cuando la persona siente una ansiedad elevada es mejor mantener con ella una conversación informal en lugar de hablar sobre el procedimiento quirúrgico.
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El empleo de técnicas de relajación.
Las técnicas de relajación parecen beneficiar más a las personas con niveles de ansiedad moderados.
Las personas que tienen niveles de ansiedad elevados pueden presentar dificultades para aprender y poner en práctica estas técnicas.
En general, el entrenamiento de relajación produce resultados positivos, siendo más intensos en el caso de los procedimientos médicos de carácter menor, como puede ser una operación breve y sencilla.
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La preparación conductual.
Darle indicaciones al paciente sobre los comportamientos y actitudes que tiene que adoptar de cara tanto a la intervención como a la recuperación es algo esencial. Sin embargo, el efecto que causan en el paciente depende del contexto en el que se le den esas pautas. Está comprobado que tienen mayor efecto cuando se dan en un contexto de entrenamiento estructurado, como puede ser el ofrecido en una consulta por un profesional que le ofrece unas pautas claras; y tienen menor efecto cuando se dan en la propia habitación del hospital por parte del equipo de enfermería.
La psicología está en todos los ámbitos de la vida de las personas. Es esencial conocer lo importante que es recurrir a ella ante situaciones que nos puedan desbordar, para poder controlar nuestras emociones y con ello favorecer la recuperación así como la disminución del malestar y el dolor.
Si tienes cualquier dificultad emocional, miedo, inseguridad, preocupación o angustia, nosotros te enseñamos a controlarla.






