El dolor crónico es un problema de especial importancia que está adquiriendo mucho protagonismo en la actualidad.

Se conoce por dolor crónico aquel que dura más de 6 meses. Evitar temporalmente la actividad física o social así como depender de fármacos, es algo que suele ser eficaz en los casos de dolor puntual. Sin embargo, en el caso del dolor crónico no sólo es ineficaz, sino que sume a la persona en un círculo vicioso que cronificará el dolor y aumentará el sufrimiento y el aislamiento.

En todo tipo de dolor están implicados los factores psicológicos. Por un lado la persona se siente limitada, siente que el dolor le impide desarrollar su vida con normalidad. Por otro lado es importante el significado que adquiere el dolor para la persona, como por ejemplo el sentirse mayor, o el sentir que todos deben atenderle por sentir dolor. Este dolor, además, produce cambios en su vida, y se asocia a diferentes conductas como el levantarse, el moverse, etc, condicionando así su vida diaria.

Dolor Crónico 1

Tradicionalmente se asumía que el dolor estaba directamente relacionado por la magnitud del daño en los tejidos. En la actualidad se considera que hay determinados aspectos psicológicos, emocionales y cognitivos que pueden modificar la percepción del dolor (tanto para aumentarlo como para disminuirlo). El dolor, por tanto, dependería de varias dimensiones:

  • Dimensión cognitiva: implica la atención, los valores, las creencias, los pensamientos, los recuerdos… que modifican la experiencia de dolor, modulando la información de la siguiente dimensión:
  • Dimensión sensorial: intensidad, magnitud y localización del dolor.
  • Dimensión afectiva: el cómo sentimos el dolor, cómo lo definimos.

El hecho de que influyan estas dimensiones en la percepción de dolor, nos puede explicar por qué cada persona vive y asume el dolor de diferente manera.

¿Por qué se cronifica el dolor?

Un aspecto muy importante en la cronificación del dolor es la conducta de dolor. Se trata de comportamientos que hace la persona con la finalidad de indicarle al medio social (a sus allegados) que siente dolor.

Estas conductas pueden ser reforzadas por el medio social que rodea a la persona, ya sea mediante refuerzo positivo (como prestarles mayor atención cuando refieren sentir dolor), refuerzo negativo (como la consecución de evitar ir al trabajo si siente dolor) o castigo de conductas incompatibles con el dolor. Todos estos aspectos contribuirán a la cronificación del dolor, incluso cuando el daño físico ha desaparecido o se ha minimizado.

Llegados a este punto, el hecho se convierte en incomprensible desde la óptica médica y pasa a ser un problema estrictamente psicológico.

El conocer la importancia e influencia de los factores psicológicos en la percepción y cronificación del dolor, hace posible que proporcionemos algunas claves para afrontarlo.

 

Cómo afrontar el dolor crónico:

dolor crónico

  • Teniendo una alta percepción de autoeficacia (pensar que nuestras acciones serán eficaces para afrontar el dolor).
  • Teniendo un locus de control interno (ser conscientes de que lo que ocurra depende de nosotros mismos).
  • Usando estrategias de afrontamiento activo (actuar, en lugar de esperar a que se pase solo o desaparezca).
  • Teniendo expectativas de controlabilidad (pensar que podemos controlar y afrontar el dolor).
  • Utilizando la relajación, ya que las emociones y los pensamientos con los que las personas recuerdan acontecimientos estresantes pueden provocar una sensación de dolor en aquellas partes del cuerpo que están sensibilizadas.
  • Utilizando estrategias de distracción, control de la atención e imaginación, como no prestar atención a conductas de dolor, y sí hacerlo a conductas incompatibles a él.

Como podemos observar, la psicología influye en todos los ámbitos de la vida de las personas, es por ello que no solo debemos acudir a un profesional cuando nos diagnostican una enfermedad mental. El psicólogo también fomenta la psicología positiva, el bienestar psicológico.

Equipo MentalMadrid

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